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domingo, 6 de julio de 2008

Video [Letra] - Ignacio Copani - No Te Hagas El Gil y Agrega Un Carril





Letra - Ignacio Copani - No Te Hagas El Gil y Agrega Un Carril

No soy muy cuerdo
pero estoy de acuerdo con las ordenanzas de la autoridad.
Que en cada viaje
pague diez peajes para financiar nuestra comodidad.
Que por la tele
y desde los carteles promuevan las leyes de vialidad.
Y me conmueve
que el gobierno vele por nuestra salud y seguridad.


Gracias te debo decir
por preocuparte por mi,
pero un momento, que una cosita quiero pedir...


No te hagas el gil y agregá un carril,
que hay más sangre que en una guerra civil.
No te hagás el gil y agregá un carril....
Cada quince días nos matamos mil.


Yo seré prudente... Vos haceme un puente,
que el paso a nivel deja ver el tren
cuando lo tenés,
acá nomás, viniendo de frente.


Es acertado
tener limitado el máximo grado de velocidad.
Es apropiado
llevar ajustado el cinto aunque te quite cierta libertad.
Es necesario
en todos los horarios que hagan los controles contra la ebriedad
Y que el estado
y los socios privados pongan multa a nuestra peligrosidad.


Gracias te debo decir,
por preocuparte por mi,
pero un momento que una cosita quiero pedir.


No te hagas el gil y agregá un carril,
que hay más sangre que en una guerra civil.
No te hagás el gil y agregá un carril....
Cada quince días nos matamos mil.

No te hagas el oso y tapá los pozos,
que para esquivarlos puedo volcar
y al que viene atrás,
puede ocurrirle algo desastroso.

Y pinten la ruta, hijos de mil putas,
que con lo que cobran para pasar,
podrían pintar
de Buenos Aires hasta Calcuta.

Video [Letra] - Ignacio Copani - Cacerola de teflón

Video - Ignacio Copani - Cacerola de teflón



Letra - Ignacio Copani - Cacerola de teflón

No te oí… En los días del silencio atronador.
No te oí junto a las madres del dolor,
no sonaste ni de lejos, por los
chicos, por los viejos olvidados.

No te oí… Puede ser que ya no estoy oyendo bien,
pero al borde de las rutas de Neuquén,
no te oí mientras mataban por la espalda a mi maestro.
Y entre nuestros cantos desaparecidos
yo jamás oí el sonido de tu tapa resistente,
que resiste comprender que hay
tanta gente
que en sus pobres recipientes sólo guarda una ilusión.

Cacerola de teflón, volvé al estante,
que la calle es de las ollas militantes,
con valiente aroma de olla popular.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar con los tambores militares
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí… cuando el ruido de las fábricas paró,
cuando abril su mar de lágrimas llenó.
No te oí con los parientes del diciembre adolescente, asfixiado.

No te oí. Puede ser que mis oídos oigan mal,
pero no escuché en la exposición rural,
reclamar por el jornal de los peones yerbateros,
por la rentabilidad de los obreros,
por el tiempo venidero, porque venga para todos.

No te oí ni te oiré porque no hay modo
de juntar tu avaro codo con mi abierto corazón.

Cacerola de teflón, volvé al estante
de los muebles de las casas elegantes
que las cocineras te van a extrañar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a sonar en los conciertos liberales
como tantas veces te escuché sonar.

No te oí en el puente de Kosteki y Santillán
No te oí por el ingenio en Tucumán.
No te oí en los desalojos ni en los barrios inundados de este lado.

No te oí, en la esquina de Rosario que estalló
Cuando el ángel de la bici se calló
y sus ángeles pequeños se quedaron sin comida.

Y jamás te oí en la vida repicar desde acá abajo
por un joven sin trabajo, a la deriva.
Debe ser que desde arriba,
desde los pisos más altos
no se ve nunca el espanto y las heridas.

Cacerola de teflón, volvé al estante.
Yo me quedo en una marcha de estudiantes
donde vos nunca supiste resonar.

Cacerola de teflón, a los bazares
o a llenarte de los más ricos manjares
que en la calle no se suelen encontrar.

Cacerola de teflón, andá a c… ocinar.”